180º

Vivimos en un entorno en el que prácticamente todo cambia. Cambian los tiempos, las modas, las formas y estilos de vida, los pensamientos y razonamientos, los sentimientos,… Al principio no me daba cuenta de que estaba cambiando, hasta que, mucha de la gente que me conoce desde hace tiempo, me dice que he cambiado. Parece que a algunas de estas personas les agrada esta nueva versión de mí. A otras, sin embargo, no les hace mucha ilusión, que digamos.

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Papá, ¿porqué seguimos siendo del Atleti?

Hay días en los que, por mucho que se intente, cuesta sonreír. Uno de los motivos por los cuales no puedo sacar una sonrisa es por ver agonizar en vida al equipo de mi corazón, que no es otro que el Club Atlético de Madrid. Una agonía que, pese a algún momento en el que muchos creemos en una posible recuperación, cada vez es más pronunciada. Una agonía cuyos responsables se distribuyen en tres grupos: los medios de comunicación, los aficionados y, sobre todo, quienes (dicen que) gestionan el club.

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Revólver o revolver

Hace tiempo dejé de contar los días que lleva mi interior aclimatándose a temperaturas que rozan el cero absoluto. He olvidado lo que significa sonreír y llorar. Incluso me invade la duda de si puedo seguir sintiendo algo, cualquier cosa. Es por ello que, a veces, siento tanto frío que necesito jugar con fuego para calentarme.

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Cinco razones por las que Twitter es mejor que Identi.ca (y viceversa)

En un principio, ideé la serie-categoría “Diez razones por las que…” para comentar mis preferencias sobre infinidad de cosas. Empecé con algo de informática, temática con la que voy a continuar en este artículo. Pero con una particularidad: en vez de comentar diez razones en favor de uno en concreto, comentaré cinco en favor de cada uno. Puede que este sistema lo copie a otros artículos relacionados con la serie. Pero bue… Me estoy desviando del tema principal. Hoy voy a dar mis claves por las cuales es mejor Twitter que Identi.ca, y viceversa.

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No me arrepiento

No me arrepiento de pensar en lo que muchos otros jamás imaginarían.
No me arrepiento de creer en lo que nadie cree.
No me arrepiento de ver un mundo totalmente distinto al de los demás.
No me arrepiento de escuchar lo que yo quiero.
No me arrepiento de vestir como a mí me gusta.
No me arrepiento de sentir lo que nadie ha sentido por mí.
No me arrepiento de vivir como vivo ni con quienes convivo.
No me arrepiento de soñar con ser aceptado por quienes se sorprenden y escandalizan al verme.
No me arrepiento de ser diferente al resto de la gente.
No me arrepiento de ser quien soy.

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