180º

Vivimos en un entorno en el que prácticamente todo cambia. Cambian los tiempos, las modas, las formas y estilos de vida, los pensamientos y razonamientos, los sentimientos,… Al principio no me daba cuenta de que estaba cambiando, hasta que, mucha de la gente que me conoce desde hace tiempo, me dice que he cambiado. Parece que a algunas de estas personas les agrada esta nueva versión de mí. A otras, sin embargo, no les hace mucha ilusión, que digamos.

Todos cometemos errores a lo largo del periplo que nos toca recorrer. Y todos, en algún momento, volvemos a caer, no sólo dos veces, sino unas cuantas más, en la misma piedra. Pero como dijo aquel genio esta vida es un sueño…, a base de hostias se aprende. Yo no soy la excepción. Tras destrozarme el alma, el corazón y los cojones, me he dado cuenta de que, en ciertos momentos de mi pasado, he pecado de imbécil. He sido un imbécil por confiar en amistades que apenas han contado conmigo. He sido un imbécil por dejarme mi vida en amores no correspondidos. He sido un imbécil por perder unas cuantas oportunidades que jamás podré volver a tener a mi alcance. He sido un imbécil por ver el mundo que me rodea de manera irreal y manipulada.

Es pronto para decir que todo esto se ha acabado de una vez por todas. Pero el primer paso está dado, pues me he dado cuenta de todos los errores que he cometido. Errores que no dejan de ser lecciones valiosísimas, de ésas que nunca enseñan en ninguna escuela. Lecciones de una asignatura llamada vida, cuyo examen final se celebrará el día que mis restos mortales se expongan en el tanatorio, a los ojos llorosos de todas aquellas personas que de verdad hayan luchado a mi lado. Lecciones cuyo título no se imprime en papel, ni se enmarca para exhibirlo en la pared de una oficina o escritorio. Lecciones cuyo título es el compartir con las personas elegidas momentos importantes en la vida de cada persona, independientemente de si son buenos o malos.

Reconozco y asumo todos y cada uno de mis errores, y pido disculpas (las haya pedido o no anteriormente) a quienes haya hecho algún tipo de daño. Las pido de todo corazón, al igual que, también de todo corazón, digo y mantengo que no me arrepiento de nada. Siempre he pensado que todo arrepentimiento y lamento no sirve nada más que para perder el tiempo. Un tiempo tan valioso como irreemplazable, el cual he desperdiciado mucho más de lo que debí aprovechar. Y es mi deber exprimir cada segundo que me queda de vida, por mucho o poco que sea el tiempo el que aguante mi cuerpo. Es mi deber realizar, a estas alturas de mi vida, un giro de 180º. Si no lo hago, seguiré siendo aquel chaval ingenuo, inocente y gilipollas, cuyo espíritu era más parecido al de Peter Pan que al de cualquier persona real.

Sí, he cambiado el rumbo en dirección a una vida en la que conviva rodeado de aquellas personas a las que de verdad les importo. Pero también puede sonar irónico que, pese a ir en un sentido o en otro, mi lema siga siendo el mismo de siempre. Algo que nunca ha cambiado, y que tampoco hay atisbo alguno de que vaya a cambiar. Algo que solamente puedo resumir en cuatro palabras: mi vida, mis reglas. Ahora que estas reglas han cambiado, ¿quién está dispuesto a viajar a mi lado?

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3 pensamientos en “180º

  1. gina davis

    Y porque tenemos que andar toda la vida dando y pidiendo explicaciones???
    Cuando todo va de p.m. no te planteas nada mas…solo cuando van las cosas cuesta abajo y sin frenos, nos planteamos mil elucubraciones.
    Estoy harta, quisiera dejar mi p.c. mental en stand by y sentarme a “verlas venir”

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    1. Juanfran Autor de la entrada

      Una de las cualidades del ser humano es su capacidad para dar y pedir explicaciones, aun sin importar si tiene derecho alguno a reclamarlas y exponerlas. La mayoría de estos seres humanos, al menos una vez, ha pedido, sigue y seguirá pidiendo disculpas por, simplemente, hacer o decir algo que, para el resto de personas, sin tener en cuenta si les importa o no, les pueda herir la sensibilidad. Básicamente, todo se resume en conformismo y en no desentonar para levantar suspicacias.

      Deberías dejar la CC (computadora cerebral) en reposo cuanto antes, y no para verlas venir solamente. No merece la pena echar humo por la cabeza por minucias. Vive y piensa a tu manera, y no a la manera que quiere la masa.

      Un saludo… :-)

      Responder

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